Transparente

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jueves, 9 de julio de 2015

SÍNDROME DE AXEL.

“En un pequeño pueblo rural de Chiapas en México en los años 80´s, dos adolescentes medios hermanos jugaban felizmente en el patio de la casa del papá, pero al atardecer cuando el pequeño Axel debía irse a casa de su madre, empezaba a deshacer todo lo que juntos habían construido durante los juegos: las casas, señalamientos de madera, las carreteras en el suelo. Hacía todo lo posible por fastidiar y justificar su partida.”
Hago referencia a esta situación para describir lo que la psicología ha denominado como “explosivo intermitente” o “trastorno de la personalidad disonante”, que se caracteriza por episodios aislados de impulsos agresivos, y que suelen dar como resultado conductas violentas hacia los demás o de la destrucción de objetos; en estos episodios la persona experimenta una sensación de alivio durante el arranque de rabia y luego siente remordimientos y sentimientos de culpa por sus acciones.
Aunque existen pocas evidencias experimentales sobre el origen de este padecimiento, se ha asociado con la ausencia de figuras paternas, carencia de afecto y ansiedad, los especialistas recomiendan tratamientos que combinan la psicofarmacología y la terapia cognitivo-conductual, sin embargo detectada a tiempo permite orientar a los niños y adolescentes al aprendizaje de conductas alternativas que promueven un alto nivel de comunicación de sus emociones y al control de sus accesos de ira.
Si bien es cierto que todos asumimos estos episodios en mayor o menor medida, producto del estrés que vivimos a diario, se debe priorizar la detección de este tipo de padecimientos en los adolescentes, ya que en esta etapa se obtiene la condición adulta como meta principal y a la par se construye una identidad propia, en tanto que se presenta el desarrollo final de los procesos biológicos (sexuales y cerebrales), encargados de las funciones ejecutivas: planeación, razonamiento lógico y control de impulsos. Aunado a esto, en la etapa adolescente los individuos viven en sus círculos sociales y familiares un estrés continuo por el sentido de pertenencia y aceptación.
La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS) en coordinación con la Universidad Estatal de Iowa, han creado la estrategia “Familias Fuertes” a partir del fortalecimiento de las familias como factor protector y primera instancia socializadora en el desarrollo de los niños y adolescentes para la promoción de valores y prevención de conductas de riesgo, estrategias que generen probados mecanismos de comunicación entre padres y adolescentes de entre 10 y 14 años, de este programa se espera obtener grandes resultados para las familias en Chiapas en materia de prevención del delito, adicciones y embarazos en adolescentes.

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